lunes, 26 de enero de 2009

Dancing with our loneliness

I wanted to make you a solid writing-table
that would last a life time…

Ted Hughes.

Kenneth, my friend, dancing with
a precious gift you are.
Dancing in the middle of the night.
Dancing with the one that says
hello, when you arrive.

Sweating in a sensual glass cage
no shirt,
no fear,
no tears.
Glowing wings of a captive bird.

And as the music fucks your ears
you dance against your faithful lover:
Dear loneliness of yours, what should
you blame it for? It blows you
toothless, it holds your helpless lips upon
its breast. And its kiss… was the first fresh
milk you ever tasted.

Plastic, sarcastic, tantric, salty,
milky, maternal, eternal, evil,
empty cup: Our loneliness!

1-sept-2008.

miércoles, 21 de enero de 2009

Gnóstico y carnal

Deseoso estoy del viril olor
que vive entre tus piernas,
deseoso de llenarme la boca de ti,
que ya en mis masturbaciones
gnóstico y carnal te impregnas.

Hay una intención de recurrir
a la poesía: estado alterado
de la palabra, para mostrarte
cuán henchida está mi encía
por un jazmín que brota
de su rojiza superficie

domingo, 18 de enero de 2009

viernes, 16 de enero de 2009

Cruising

Y qué si no estuvieras aquí.
¿Seguiría cazando elogios?
Exhibiéndome en la sección
de carnes frías del lascivo
y virtual supermercado.
Prendido a la anónima
melancolía de un aperlado
tirso sin hojas.

Los versos pasan desapercibidos
frente a ese cúmulo de miembros
erguidos –semejantes a tiernas
dientes de león–

Y entonces tú…
adherido a mi lengua,
embriagado por el viaje circular,
dejas tu misiva en mi ventana:
“Sobre la palabra”.

En un sitio venerado por mudos,
la noche unió nuestros perfiles.
Y ahora dices que mi mirada
te asusta, que parezco hasta
arrogante.

Tanto soñé contigo, que tu
presencia es aún más nívea
que tu piel. Y tu pecho…
sin afeites.

Y si pregunto por el mapa
de nuestro viaje, no sabes
qué contestar.
Entre húmedas veredas
los sueños fácilmente
se resbalan.

Mas la ruta de mis días
es la gracia de tu cuerpo
en bicicleta, es tu mirada
atenta en la mustia cinta
de un camino ignoto,
donde al final me abrazo
al murmullo de tus pasos.

Viejas culpas

A Avelina Aparicio

La ingenua esencia
de tus nardos me persigue.
Llevo esa trenza atada
al cuello cubriendo
las heridas.

Mi frente ungiste
con blancor ofensivo
que hiere mis versos.
Cómo decirte que no
me enamoran echando espejos...

Versus

En la pérfida lucha
de un amor furtivo,
cuento los minutos
negros.

Ya en mi sonrisa
muestro las caries
del desgano.

Y afeito mi cabello
aboliendo el asir
de tus palmas

Pronóstico del tiempo

Y por qué no confesar que me cansé
de los mendigos con su mirada de santo,
de errar por las mismas calles
y escribir los mismos versos.

Dicen que uno de estos días
todo terminará en caos.
La vida se echará a morir
en sábanas de cielo.

Bocanada de hastío.

No más poetas buscando
retórica bajo las piedras,
no más mendigos carentes
de pobreza.

Bienvenida
poesía de la nada:
mi sinfonía de octubre.

parque San Martín

A Albertina y Rafael (perros)

Albertina:
Robusta criatura de ojos brillantes,
esta mañana al mirar tu cuerpo
me di cuenta de cuán hermoso
es un cuello desgarbado.

Te tendías grácil bajo la ventana,
tan descuidadamente femenina,
fiel a tus grasos muslos.

Rafael:
Aguardabas a la orilla de la fuente.
Luciente, obscuro.
Rociado de esa amontonada confusión.

No sabes cómo te envidio,
eres alegoría del vértigo
de mis días.

Conversación con mi madre

A Abelina Aparicio

Resiste, madre,
no me haré daño.
Sólo exorcizo
eufemismos.

Punzantes pestañas
defienden mis ojos.
Escrito mi nombre
en el mar de los locos.

Tengo por padre
a un viejo cuervo.
Fugaz inclino el cuello
bañado de luz.

Resiste, madre,
ardor de mi vida:
pariste en agosto
racimo de bocas.

Línea A

Mi verdugo tiene un cuerpo breve,
la piel teñida con los besos del sol,
mirada de estatua.

Cuello revestido con cintas azules:
escapularios empapados de sudor
después de un largo día.

Gracioso aparecio entre la multitud.
En sus grandes ojos tiene mi signo,
vive con esta lepra.

Un vagón preñado de vendedores,
falsas mercancias y la luna atestiguan
nuestro trato. Casto.

No decimos palabras, cada gesto
es una confesión. ¡Percibo el dulce
olor de su carne!

Soy semejante a un huerfano sin
su hermano mayor. En mi roído cuerpo
vive el amor.

Pero mi amor no vale un giño
de ese extraño que roza la mano
de otro cuerpo igual al suyo.

Me olvido de Cernuda, de Withman
y Cavafis. Lamo versos falsos
en cortos y negros cabellos.

Se acercó para atormentar
a mis fantasmas y ahora ruego
que no descienda... Cuervo-niño.

Llego a casa, aún siento sus pesadas
manos sobre mis ropas, mientras
mi madre pregunta si ya cené.

miércoles, 14 de enero de 2009

Nocturno a Berkeley (Ashby y College)

Dijo el poeta a su amigo:

"No golpees infecundo deseo con caricias.
Déjame, no llames traidores a mis labios,
que aún inhalo por los ojos el aire de su beso
y en mis párpados tengo huellas de pisadas.

Roja noche en la que ahogé mi soledad sonriendo
en Ashby y College. Remojé las manos en la tibia
taza de café y mi ansia de poseerlo no se helaba.
Abandoné tu cuerpo agónico palpando su regazo.

Y ahora Perdido me encuentro a mi regreso.
De mi boca el agua dulce de su sexo escurre
y en cada errado paso a tu morada
su mirada está conmigo... también dulce".

jueves, 8 de enero de 2009

Lago Merritt.

Recuerdo lo rizado en tus cabellos, semejante
a serpientes grises con cinco mudos deseos.
Echo de menos al sol que posado sobre tus ojos
eclipsaba el negror de la cuna en tus pestañas.

Días de guardar en mi memoria, donde atletas
nos rebasaban galopando cual caballos heridos.
A mi lado estabas… y yo respiraba el sudor
que en tu cuello sibarita se encharcaba.
Tu jadeo alimentaba mi hambre de niño,
atrás me quedaba para admirar tu espalda.
El temblar en tus muslos me llamaba, y entonces
una voz en mi cabeza me decía que todo acto
era una expresión del amor que yo sentía.
Y enredaba a mis dedos tu nevada sonrisa
que en el lago Merritt me regalabas.