Que tu cuerpo apenas oscurecido tendido junto a mí.
Que tú yo en un día soleado volamos sobre el mar.
Que avisté una tortuga y solté mis manos del arnés.
Que descalzo, sin la gravedad martillando en los pies
sentí los mimos del viento alojarse en todo el cuerpo.
Que ahora todo es recuerdo, mas la sonrisa sigue petrificada.