Yo, que no soy piedra, sino camino que cruzan al pasar los pies desnudos, muero de amor por todos ellos; les doy mi cuerpo para que lo pisen, aunque les lleve a una ambición o una nube, sin que ninguno comprenda que ambiciones o nubes no valen un amor que se entrega. Luis Cernuda.
miércoles, 27 de octubre de 2010
Lo que trajo el mercado de chácharas
Compro juguetes mugrientos
que lavo y lavo hasta borrar
las marcas de sus antiguos
dueños, quizá todavía niños.
Los expío de toda culpa
hasta volverlos casi santos
sobre un pedestal
y desde mi corta altura
los muevo hasta erigir
la escena que pueda humanizarlos.
Dos marineros:
descalzos, rubios y con torsos
plastificados me acompañan
-en sus trajes el azul brillante
de las velas que alumbran un pastel
de cumpleaños-.
En sus rostros una mueca sonriente e inmovil.
que lavo y lavo hasta borrar
las marcas de sus antiguos
dueños, quizá todavía niños.
Los expío de toda culpa
hasta volverlos casi santos
sobre un pedestal
y desde mi corta altura
los muevo hasta erigir
la escena que pueda humanizarlos.
Dos marineros:
descalzos, rubios y con torsos
plastificados me acompañan
-en sus trajes el azul brillante
de las velas que alumbran un pastel
de cumpleaños-.
En sus rostros una mueca sonriente e inmovil.
martes, 19 de octubre de 2010
Un fruto entre las piernas
Tumbado en mi cama invoco a la memoria,
bosquejando laberintos con los dedos
en rincones conocidos este cuerpo.
Percibo los poros abiertos en la piel,
arrugüitas graciosas bajo las axilas
y un par de botones que se engruesan
como gotas antes de caer al vacio.
Luego nada,confundido levanto la cabeza
y veo al debil semen que apenas sube
-chorreante-
sin humedecer el suelo de mi vientre.
es entonces que toco la nuez que parece alojarse
en mi vejiga, un silencio que alguna vez
fue espasmo y hoy húmedo deseso aprisionado
entre una red.
bosquejando laberintos con los dedos
en rincones conocidos este cuerpo.
Percibo los poros abiertos en la piel,
arrugüitas graciosas bajo las axilas
y un par de botones que se engruesan
como gotas antes de caer al vacio.
Luego nada,confundido levanto la cabeza
y veo al debil semen que apenas sube
-chorreante-
sin humedecer el suelo de mi vientre.
es entonces que toco la nuez que parece alojarse
en mi vejiga, un silencio que alguna vez
fue espasmo y hoy húmedo deseso aprisionado
entre una red.
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