miércoles, 27 de octubre de 2010

Lo que trajo el mercado de chácharas

Compro juguetes mugrientos
que lavo y lavo hasta borrar
las marcas de sus antiguos
dueños, quizá todavía niños.

Los expío de toda culpa
hasta volverlos casi santos
sobre un pedestal
y desde mi corta altura
los muevo hasta erigir
la escena que pueda humanizarlos.

Dos marineros:
descalzos, rubios y con torsos
plastificados me acompañan
-en sus trajes el azul brillante
de las velas que alumbran un pastel
de cumpleaños-.

En sus rostros una mueca sonriente e inmovil.

martes, 19 de octubre de 2010

Un fruto entre las piernas

Tumbado en mi cama invoco a la memoria,
bosquejando laberintos con los dedos
en rincones conocidos este cuerpo.

Percibo los poros abiertos en la piel,
arrugüitas graciosas bajo las axilas
y un par de botones que se engruesan
como gotas antes de caer al vacio.

Luego nada,confundido levanto la cabeza
y veo al debil semen que apenas sube
-chorreante-
sin humedecer el suelo de mi vientre.

es entonces que toco la nuez que parece alojarse
en mi vejiga, un silencio que alguna vez
fue espasmo y hoy húmedo deseso aprisionado
entre una red.
Un hombre entra y cuenta una historia
-lo oigo pero me rehuso a verlo-.
Su voz llega a mí como el rechinido
de un mueble en una sala de espera.