miércoles, 29 de abril de 2009

Ducha noctámbula

Salpicado de agua el torso
lampiño me reclama:
"Tú, que te llamas poeta,
me abandonas en lechos
donde me cobija
la ausencia del amante.

Mercader de gruesas
venas-serpientes azuladas.
Ahí, en la boca donde hundes
tu beso está tu mausoleo,
ahí está tu fortaleza...


Conejo locuaz en el vientre
del león, como Jonas en la
ballena, ciego en la búsqueda
de ti mismo.

Me enjabonas aclarando el
conato de robo a la poesía.
Poesía que nadie lee,
que nadie escucha
y bajo la ducha gritas
el peso del agua sobre
mí, que también estoy
cansado de perfumarme
para los buitres."

domingo, 26 de abril de 2009

His flesh pixelates
as the image comes to me
and at times he flees before
an embrace can take us

Why do I question

His eyes become dry
tears do not flow
only the thesis hangs
undone and unfinished

Why do I question

His hands bare the word
transfigured in their translation
hanging unread by the lady
who hails from the gods

Why do I question

El león

Penetrante aire tardío,
semejante a la intranquilidad,
hoy dueles menos que ayer.

La pedantería arrulla mi sueño
en la cuna de la indiferencia
-"¡No sabes amar, me repito a mí mismo!-
y parece que ya no me importa.

Mi pelo es sólo un árbol
bajo una tormenta de nieve...

lunes, 20 de abril de 2009

Gimnasta

Encanto adolescente: doloroso testigo
de una clásica y excesiva disciplina.
Entregado al tutor desde la infancia.

Eterno esplendor de músculos tensados.
Flotante Cristo en los anillos, crucificado
en olímpico pecado de gallarda juventud.

Tus ojos brillan contemplando los asideros
del inmóvil potro. Robando las miradas
con tu rutina, garboso y delgado atleta.

Diminuta cintura, muchacho de exquisito
pecho y dorados brazos. Espalda invencible,
con una flor incrustada en la frente.

viernes, 17 de abril de 2009

El espejo y Yo

Severo mi rostro es al espejo.
Calzo el color de los días
atrás dejados, cuando orgullosos
los níveos infantes se exibían
y yo ansiaba en mi piel la mulata
insolencia. Rogaba entonces
a mi madre que el sol me oscureciera,
coronando mi solemne diferencia.

Espejo: mírame.
Piedra tallada al pecho,
piernas arqueadas
rey y mendigo altivo
de la pródiga retórica.
Gorjeo de un pájaro
enamorado de la vida.

jueves, 16 de abril de 2009

Redwood park

Dijiste que aún me amabas.
Yo, sigiloso, amordazaba
con mi mudez la boca locuaz
del afilado recuerdo.

Tuve en mis manos tus sueños
que machaqué cual fruto entre
los dientes.

-Pecado nefando para el ego
de nuestra tambaleante seguridad-.


y tú me dabas esa mirada
que ya no me decía mucho.

Antigua imagen

Esto ya no es poesía:

Para llegar a donde estoy tuve que ahogarme
bajo el agua de mis súbitas abominaciones.
Bailando es una esquina semioscuro de alma,
paciente esperaba al noctámbulo comprador.

El cuerpo entonces exigía liquidar el trato
entre la noche y la esperanza de un amor.
Con el acerbo gusto de un beso llegaba
a casa. Masturbado por las imágenes
de la ciudad caía en un sueño profundo,
terco en la búsqueda de mi verdugo.

Cuántas tardes me vieron petrificar
el aire. Falso y petulante vagabundo.
Grito de un alma perdida. Marcada está
mi frente con la ceniza del amor quemado.

miércoles, 15 de abril de 2009

El marinero y un colibrí.

Te conozco desde que entre sueños te aludía
y hoy duermes en esta habitación, semejante
al titán que regresa de un viaje emprendido
desde la nada. Imponente varón de rasgos
humildemente bellos, yaces entre lámparas
de pies ligeros.

¡Oh marinero de ojos voluptuosos, perdido
estoy en el tiempo de mi obstiando afán
por amarte! Contemplando las erectas velas
azuladas de tu barco anclado en mí hace apenas
un instante, cuando éramos sólo uno en la carne
y tenía el doble prepucio de tu lengua.

Ensanchaba la respiración... Lento el orgasmo
llegaba a mi cuerpo y te despedía con espasmos.
Tú, aún te movías como pez entre la suave red
tratando de regresar a la mar de mis adentros.
Encerrabas tu gemido y yo escuchaba los pasos
de la portera abrirse hacia la realidad de la
plácida calle que nos contemplaba ya desnudos.

domingo, 12 de abril de 2009

Apunte I

A Saúl Gurrola.
A dónde iré para esconderme:
parecemos suicidas enemigos.
A quién contaré que me muerdo
las uñas mientras te escribo
estos versos.

¿A caso no hay tregua entre
dos hermanos que se abrazaron
bajo la lluvia?

Son muchas las cosas vividas juntos
para olvidar que existimos.
Hice un mito de ti y de tus ojos tristes.
¡Tristes pero hermosos!
Mas ya no somos los mismos burlándose
de las parejitas tomadas de la mano,
o los que a torso desnudo bailando
se entregaban a la estridencia
de la música en busca de un dueño de paso.

Hoy parece que la esperanza está a mi favor
y beso a un príncipe labios de fuego, pero tú,
mi aliado, no estás a mi lado y me siento como
un huérfano que no vive sino es para el insomnio
de la noche, preguntando al chirrido del remordimiento
entre las sábanas hasta cuándo esta amistad continuará
lastimándome si me llamas ¡histérica y traidora!

Supe que fuiste a bailar… seguramente las miradas
encerraste en la jaula de tu sonrisa, y yo no estaba
ahí para coronar tu triunfo de niño perdido.
Hoy sólo espero tu sombra no me pese tanto porque
parece que ya no puedo abrazarte como entonces.