Yo, que no soy piedra, sino camino que cruzan al pasar los pies desnudos, muero de amor por todos ellos; les doy mi cuerpo para que lo pisen, aunque les lleve a una ambición o una nube, sin que ninguno comprenda que ambiciones o nubes no valen un amor que se entrega. Luis Cernuda.
domingo, 27 de septiembre de 2009
A Catulo
¡Oh, gran Catulo de Verona!
Tú que inerme retaste al amor:
a quién diablos llamabas cuando
maltrecho te rendías delante
de los días perdidos en ásperas
compañías.
Sólo entonces recordabas
que tu machacado corazón pendía
del vano de la puerta del deseo
y frío estabas por no tener
un hombro sobre el cual descansar
tu mollera vestida con la serenidad
de una bomba de tiempo.
Al igual que tú, también yo me animalizo:
babeando como un colgado en la necesidad
del estar enamorado. Liberto que regresa
a la cordial intoxicación de los plácidos
besos del amante que me corresponde.
¡Oh, gran Catulo de Verona!
Sólo al escribir es como si me incendiara.
Lo sabes.
Estar vivos y mirar como si ya nos hubieran enterrado:
nuestro miedo más aterrador.
Tú que inerme retaste al amor:
a quién diablos llamabas cuando
maltrecho te rendías delante
de los días perdidos en ásperas
compañías.
Sólo entonces recordabas
que tu machacado corazón pendía
del vano de la puerta del deseo
y frío estabas por no tener
un hombro sobre el cual descansar
tu mollera vestida con la serenidad
de una bomba de tiempo.
Al igual que tú, también yo me animalizo:
babeando como un colgado en la necesidad
del estar enamorado. Liberto que regresa
a la cordial intoxicación de los plácidos
besos del amante que me corresponde.
¡Oh, gran Catulo de Verona!
Sólo al escribir es como si me incendiara.
Lo sabes.
Estar vivos y mirar como si ya nos hubieran enterrado:
nuestro miedo más aterrador.
martes, 22 de septiembre de 2009
La muerte de mi vecino.
La ambulancia se detiene.
Los chavos se abalanzan
como gatos hacia ella
rogando a ese dios
pálido y estridente
que salve al hermano
intoxicado por pastillas
o quizá por la luz
centelleante que exibe
como en la pantalla
de un cine la última
escena de una película
mal enfocada.
Los chavos se abalanzan
como gatos hacia ella
rogando a ese dios
pálido y estridente
que salve al hermano
intoxicado por pastillas
o quizá por la luz
centelleante que exibe
como en la pantalla
de un cine la última
escena de una película
mal enfocada.
Vuelo alicortado
Mi boca. Tu boca.
Lenguas erectas
bajo la lluvia
de octubre.
Juega el amor:
repentino.
Llega, deja
su veneno
y se va...
Vuelo de dados
que chocan
al aire.
Así mismo,
juega el amor.
Lenguas erectas
bajo la lluvia
de octubre.
Juega el amor:
repentino.
Llega, deja
su veneno
y se va...
Vuelo de dados
que chocan
al aire.
Así mismo,
juega el amor.
La fuga
¡No me apego a nada!
Desnudo estoy, mas no necesito
de la caridad reservada
para los débiles.
Iré de noche en busca del cetro
que he perdido al entregarme
como fámula.
Soberbio el silencio que nos invadió:
semejante a flores de primavera
sobre una mortuoria guirnalda.
Desnudo estoy, mas no necesito
de la caridad reservada
para los débiles.
Iré de noche en busca del cetro
que he perdido al entregarme
como fámula.
Soberbio el silencio que nos invadió:
semejante a flores de primavera
sobre una mortuoria guirnalda.
viernes, 18 de septiembre de 2009
Línea 3 (la ida)
¡Ojos beduinos, apenas una puerta lejos de las abominaciones!
A mi lado están, radiantes como el sol primaveral que gravita
alrededor de esta vulgar resolución.
Fieles al vagón, me vencen en el umbral del alba compañera.
-Retardo para los días destinados a mi acalambrada retórica-
Ahora pueden ir a casa, vivir o morir para los otros...
Inmortales ya son para mí: atusado remedo de poeta.
A mi lado están, radiantes como el sol primaveral que gravita
alrededor de esta vulgar resolución.
Fieles al vagón, me vencen en el umbral del alba compañera.
-Retardo para los días destinados a mi acalambrada retórica-
Ahora pueden ir a casa, vivir o morir para los otros...
Inmortales ya son para mí: atusado remedo de poeta.
martes, 8 de septiembre de 2009
Sombra
He mirado tan fijamente a la bellezza
que mis ojos están llenos de ella.
C. Cavafis.
Amor: musa viril de esta poesía
que no se ha cansado de crecer
desde mis débiles años juveniles.
Cuantas veces tocabas a mi puerta
corrías para luego esconderte.
Sagaz broma infantil, donde el viejo
solterón siempre era yo
y mis oscuros ojos, levemente
ojerosos, miraban infecundos
al tiempo escanciar el vino
de la derrota.
que mis ojos están llenos de ella.
C. Cavafis.
Amor: musa viril de esta poesía
que no se ha cansado de crecer
desde mis débiles años juveniles.
Cuantas veces tocabas a mi puerta
corrías para luego esconderte.
Sagaz broma infantil, donde el viejo
solterón siempre era yo
y mis oscuros ojos, levemente
ojerosos, miraban infecundos
al tiempo escanciar el vino
de la derrota.
domingo, 6 de septiembre de 2009
Shoeshine guy (Houston Airport)
In the face his father´s eyes.
Captivating curly eyelashes.
Un lunar en la mejilla,
el bozo no besado en los labios.
The way he moves his mouth
while he talks its a thunder.
Black fingertips... like his eyes!
And in his latin soul the beat
of an eternal dance full of life.
Like his eyes.
Captivating curly eyelashes.
Un lunar en la mejilla,
el bozo no besado en los labios.
The way he moves his mouth
while he talks its a thunder.
Black fingertips... like his eyes!
And in his latin soul the beat
of an eternal dance full of life.
Like his eyes.
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