Y por qué no confesar que me cansé
de los mendigos con su mirada de santo,
de errar por las mismas calles
y escribir los mismos versos.
Dicen que uno de estos días
todo terminará en caos.
La vida se echará a morir
en sábanas de cielo.
Bocanada de hastío.
No más poetas buscando
retórica bajo las piedras,
no más mendigos carentes
de pobreza.
Bienvenida
poesía de la nada:
mi sinfonía de octubre.
No hay comentarios:
Publicar un comentario