Te debo una noche dedicada a una amistad ya de tiempo iniciada.
Te debo un carrusel veneciano en la alameda, las burbujas de jabón,
el olor noctámbulo de las "vestidas" y las carcajadas que nunca tuvimos.
Tu histeria anestesiada por la luna y ese apetito de amar, que te pisa
los talones, simpatizan con las ganas de regresar a una inocencia
que en mí no duro más de nueve años.
Yo, que no soy piedra, sino camino que cruzan al pasar los pies desnudos, muero de amor por todos ellos; les doy mi cuerpo para que lo pisen, aunque les lleve a una ambición o una nube, sin que ninguno comprenda que ambiciones o nubes no valen un amor que se entrega. Luis Cernuda.
jueves, 4 de agosto de 2011
Dos chacales se abrazan
Faquires fallidos, verdugos insensibles
llamando al amor.
Losca e impávida su piel, enjutos
los brazos con marcas de cortadas.
Cabezas a medio rapar y el pelo
de un rubio chillante.
Fieles a un San Judas Tadeo
que inmóvil en sus brazos los observa.
Se abrazan, se besuquean, y el hedor
del tóxico en sus bocas los desclava
de la realidad por un instante.
llamando al amor.
Losca e impávida su piel, enjutos
los brazos con marcas de cortadas.
Cabezas a medio rapar y el pelo
de un rubio chillante.
Fieles a un San Judas Tadeo
que inmóvil en sus brazos los observa.
Se abrazan, se besuquean, y el hedor
del tóxico en sus bocas los desclava
de la realidad por un instante.
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