lunes, 15 de febrero de 2010

Pasen a ver a León

Hay un sueño encallado constantemente
mientras duermo.
Sensación encasquillada que me obliga
a huir de alguien a mitad de la noche.
Y corro... corro por toda la ciudad,
pensando que debo escapar de aquel
que me pisa los talones.

¡No es seguro estar aquí!

Y despierto justo cuando el sicario
roza mi hombro con su mano ceñida
por un guante. Mas sus palabras
no son las de un sicario,
sino las de un amante que me dice:
"Hola cariño, bienvenido a casa".

La ciudad es una fría taza de té
con la marca de unos labios en el borde.
Vacia.
Ahí donde el último habitante acaba
de desaparecer como en un rapto y solo
estoy.

En los parques aún se puede ver el rastro
de los niños jugando al hado, los autos
encendidos tocan una música funesta
y las máquinas de café chorrean su agua
hirviente como en una eterna fiesta.

Todo es mi culpa o culpa mía.

Me siento como si hubiera hecho algo
terrible y papá me castigará dejándome
solo. Luego en mi cuerpo siento un golpe
en el abdomen.
Hay algo de sangre en mi saliva.

Pero ya no importa.

Volviéndo al Génesis

Y dijo Dios: "Hagamos al hombre
a nuestra imagen y semejanza"

Gén.1:26

Entonces dio Dios a cada quien
un cuerpo propio para pelear
frente al espejo.

Un asiento disponible
con tu nombre en el reverso.
El asiento dice:
"Reservado para el Loco"

Por lo tanto, no necesitas
de otros para partirte la cara.
La pugna es contigo mismo
y con las cosas que amas.

Tiempo

El reloj marca las 6:00 am.(inicia el viaje cotidiano).
Así que te estiras, como rasgándote en cuatro partes.
Y te das cuenta que tu cabeza aún controla tu cuerpo.

Ya en la ducha tratas de recordar una canción, pero
se hace tarde y no hay tiempo para cantar.

Hay indicios de la pérdida de cabello, y en tu abdomen
se enredan dos cintas de grasa que te dicen: "hello sweety,
welcome to the 30's".

Sales de la ducha y prosigues a vestirte.
Es en ese momento que recuerdas que de niño
todo parecía más lento, la sopa siempre estaba caliente.
¿Recuerdas dónde te extraviaste?
En qué momento dejaste de mirar con los ojos de infante.

Pero no hay tiempo para pensar en días dejados atrás
o en sopas que ya a nadie le importan.
Te disfrazas de maestro, de alumno, secretaria o voluntario
y juegas el juego de todos los días:
Yo hablo
Tú escuchas
Tú hablas
Yo escucho


Se hace tarde para camuflar tu echar de menos a la ciudad
o a tu madre cantando en la cocina.
No hay ni una migaja de tiempo,
todo se ha hido al diablo
como el conejo que desaparece
del sombrero de un mago en crisis
de abstinencia.

domingo, 7 de febrero de 2010

Sueño recurrente

Falto de todo sentido, sólo la memoria se alía.
Mas la memoria ya no distingue magia de milagro
e irrumpe en mi cráneo, partiéndolo... golpeando
su peso que emula al del báculo de Moises
sobre el mar Rojo.

Y ya confeso, escribo que me embelesan los locos:
los que locos están por vivir, locos por balbucear
las primeras palabras después de un colapso,
ansiosos de la misma cosa al mismo tiempo,
aquellos que apretujan sus bocas ante la
presencia de un censurado bostezo
y arden y arden como cirios en un altar
dedicado a la noche.