Yo, que no soy piedra, sino camino que cruzan al pasar los pies desnudos, muero de amor por todos ellos; les doy mi cuerpo para que lo pisen, aunque les lleve a una ambición o una nube, sin que ninguno comprenda que ambiciones o nubes no valen un amor que se entrega. Luis Cernuda.
miércoles, 27 de octubre de 2010
Lo que trajo el mercado de chácharas
Compro juguetes mugrientos
que lavo y lavo hasta borrar
las marcas de sus antiguos
dueños, quizá todavía niños.
Los expío de toda culpa
hasta volverlos casi santos
sobre un pedestal
y desde mi corta altura
los muevo hasta erigir
la escena que pueda humanizarlos.
Dos marineros:
descalzos, rubios y con torsos
plastificados me acompañan
-en sus trajes el azul brillante
de las velas que alumbran un pastel
de cumpleaños-.
En sus rostros una mueca sonriente e inmovil.
que lavo y lavo hasta borrar
las marcas de sus antiguos
dueños, quizá todavía niños.
Los expío de toda culpa
hasta volverlos casi santos
sobre un pedestal
y desde mi corta altura
los muevo hasta erigir
la escena que pueda humanizarlos.
Dos marineros:
descalzos, rubios y con torsos
plastificados me acompañan
-en sus trajes el azul brillante
de las velas que alumbran un pastel
de cumpleaños-.
En sus rostros una mueca sonriente e inmovil.
martes, 19 de octubre de 2010
Un fruto entre las piernas
Tumbado en mi cama invoco a la memoria,
bosquejando laberintos con los dedos
en rincones conocidos este cuerpo.
Percibo los poros abiertos en la piel,
arrugüitas graciosas bajo las axilas
y un par de botones que se engruesan
como gotas antes de caer al vacio.
Luego nada,confundido levanto la cabeza
y veo al debil semen que apenas sube
-chorreante-
sin humedecer el suelo de mi vientre.
es entonces que toco la nuez que parece alojarse
en mi vejiga, un silencio que alguna vez
fue espasmo y hoy húmedo deseso aprisionado
entre una red.
bosquejando laberintos con los dedos
en rincones conocidos este cuerpo.
Percibo los poros abiertos en la piel,
arrugüitas graciosas bajo las axilas
y un par de botones que se engruesan
como gotas antes de caer al vacio.
Luego nada,confundido levanto la cabeza
y veo al debil semen que apenas sube
-chorreante-
sin humedecer el suelo de mi vientre.
es entonces que toco la nuez que parece alojarse
en mi vejiga, un silencio que alguna vez
fue espasmo y hoy húmedo deseso aprisionado
entre una red.
lunes, 2 de agosto de 2010
miércoles, 23 de junio de 2010
Al niño Carlos
Y si pudieras volver a nacer,
¿comprarías tu nombre en la subasta
reservada a los defensores
de las putas, de los gatos
o los deprotegidos?
"Qué manía la de escribir éstas cosas".
Cierto es que la ciudad te echará
de menos y mientras se pasean
las mordaces discusiones
sobre tu enmarañada melena ideológica,
si eres digno o no de una lagrima
ya derramada,
cual cachorro abierto en canal
comeremos de tu inerme cuerpo.
¿comprarías tu nombre en la subasta
reservada a los defensores
de las putas, de los gatos
o los deprotegidos?
"Qué manía la de escribir éstas cosas".
Cierto es que la ciudad te echará
de menos y mientras se pasean
las mordaces discusiones
sobre tu enmarañada melena ideológica,
si eres digno o no de una lagrima
ya derramada,
cual cachorro abierto en canal
comeremos de tu inerme cuerpo.
lunes, 14 de junio de 2010
Hoy mi estado me lleva a la conclusión
de que estoy atrapado en un embrollo
que se hace llamar miedo
y vuelo en el aire de esta ciudad
protegido por el recuerdo de los días
en los que escribía una vana poesía,
caminando lento para no llegar a casa
e impregnarme del olor de la noche.
Mansamente dejaba la vida en las manos
de los sentidos. Volvía a mi genesis
donde la existencia era sólo el pretexto
a la escritura y el consuelo
de la grafoterapia automedicada
cortejaba las ganas de explorarme
minuciosamente hasta saciarme.
de que estoy atrapado en un embrollo
que se hace llamar miedo
y vuelo en el aire de esta ciudad
protegido por el recuerdo de los días
en los que escribía una vana poesía,
caminando lento para no llegar a casa
e impregnarme del olor de la noche.
Mansamente dejaba la vida en las manos
de los sentidos. Volvía a mi genesis
donde la existencia era sólo el pretexto
a la escritura y el consuelo
de la grafoterapia automedicada
cortejaba las ganas de explorarme
minuciosamente hasta saciarme.
jueves, 27 de mayo de 2010
Futuros becarios FONCA
La osadía entre sus manos
entrega en un sobre cerrado
todo aquello que habla de ellos
pero que al mismo tiempo dice nada.
Luego esperan a que su nombre
aparezca en el segundo libro de la vida
para ser felizmente engrandecidos
por un año.
entrega en un sobre cerrado
todo aquello que habla de ellos
pero que al mismo tiempo dice nada.
Luego esperan a que su nombre
aparezca en el segundo libro de la vida
para ser felizmente engrandecidos
por un año.
miércoles, 12 de mayo de 2010
martes, 11 de mayo de 2010
domingo, 25 de abril de 2010
¿Lugar común?
Anestesio las horas que pasan
pensando si eres tú o yo
el que apuñalará al amor,
o lo que queda de él.
Me rodeo de libros,sin leer,
que indulgentes me hacen compañía
y llego a la conclusión
de que esclavo soy cuando acudo
a tu llamado,
pero amo cuando te tomo por detrás
y provoco un cosquilleo
en las oquedades de tu bajo vientre.
Fuera de eso,
creo que nos hemos quedado sin secretos.
pensando si eres tú o yo
el que apuñalará al amor,
o lo que queda de él.
Me rodeo de libros,sin leer,
que indulgentes me hacen compañía
y llego a la conclusión
de que esclavo soy cuando acudo
a tu llamado,
pero amo cuando te tomo por detrás
y provoco un cosquilleo
en las oquedades de tu bajo vientre.
Fuera de eso,
creo que nos hemos quedado sin secretos.
Breve aria de un imsomne, para Saúl ojos de fuego.
¡Niño-corcel!
Fraterno lacayo soy de ti
si de noche al acecho estoy
de tus fantasmas que te portan
al sueño y bajo las sábanas
tu silueta echan a morir
por un instante.
Quieta y fatigada
se dibuja la línea de tu espalda.
Tu aliento sube rítmico y ligero.
Un sueño feliz y tranquilo te posee
cegando tus profundos ojos.
Mientras tanto,
los objetos en esta habitación
te contemplamos... fascinados.
Fraterno lacayo soy de ti
si de noche al acecho estoy
de tus fantasmas que te portan
al sueño y bajo las sábanas
tu silueta echan a morir
por un instante.
Quieta y fatigada
se dibuja la línea de tu espalda.
Tu aliento sube rítmico y ligero.
Un sueño feliz y tranquilo te posee
cegando tus profundos ojos.
Mientras tanto,
los objetos en esta habitación
te contemplamos... fascinados.
domingo, 18 de abril de 2010
Reivindicando a Lauretta
A M.L.
Figura onírica, me fuiste madre.
Virgilio transfigurado en mujer
acicalada de níveas facciones.
Mi desastre parió la reflexión.
De la blasfemia nació el amor.
Mi mano temblante tu frente tocó.
Y hoy, apenas un poco más lejos
del vago origen de mi travesía,
escribo estos versos:
A ti,
inerme ante la migraña
que amodorra tus pasos.
A tu inmutable voz
que aún me canta
los certeros consejos.
A tus gatos altivos
que caminan tras de ti.
Yo, sigo aquí:
lengua amarrada al poste de la poesía,
arrobado por las enfermedades del mundo,
bendecido por la mano de un amante
y ofreciendo las mías al aire.
Figura onírica, me fuiste madre.
Virgilio transfigurado en mujer
acicalada de níveas facciones.
Mi desastre parió la reflexión.
De la blasfemia nació el amor.
Mi mano temblante tu frente tocó.
Y hoy, apenas un poco más lejos
del vago origen de mi travesía,
escribo estos versos:
A ti,
inerme ante la migraña
que amodorra tus pasos.
A tu inmutable voz
que aún me canta
los certeros consejos.
A tus gatos altivos
que caminan tras de ti.
Yo, sigo aquí:
lengua amarrada al poste de la poesía,
arrobado por las enfermedades del mundo,
bendecido por la mano de un amante
y ofreciendo las mías al aire.
Niñez
Raza mía: piel morena y tierra entre las uñas.
Yo: un crío a las espaladas saciándose de pan.
Mimos de una abuela zapoteca que me llamaba
"¡Gersio!".
Zalamero jugando con un mazo de flores, apaleado
por la crónica timidez que me arruinó la mirada.
Yo: un crío a las espaladas saciándose de pan.
Mimos de una abuela zapoteca que me llamaba
"¡Gersio!".
Zalamero jugando con un mazo de flores, apaleado
por la crónica timidez que me arruinó la mirada.
miércoles, 24 de marzo de 2010
A Antonio Trejo
Había en casa un jacarandá.
Era un violáceo suave
el de sus flores que,
una a una, caían
como en un suicidio masivo.
Yo las contemplaba.
Aún vestían ese color tan suave.
Era tu jacarandá, papá,
y fue arrancada sin piedad
como tu sueño de verme
enredado en la normalidad.
Era un violáceo suave
el de sus flores que,
una a una, caían
como en un suicidio masivo.
Yo las contemplaba.
Aún vestían ese color tan suave.
Era tu jacarandá, papá,
y fue arrancada sin piedad
como tu sueño de verme
enredado en la normalidad.
domingo, 7 de marzo de 2010
Cielo macilento hasta llegar al gris.
En el vagón la ronca voz anuncia la estación:
"West Oakland station, West Oakland"
Llevo en mi mente la imagen de un perro amarrado
esperando a su amo.
El bart cruza la bahía y el puntual sonido llega
aturdiendo los oidos.
Escribo porque ya me cansé de mirar,
de sentir que no pertenezco a esta ciudad
o de tener celos de aquel que se levanta
con ganas de cualquier cosa.
En el vagón la ronca voz anuncia la estación:
"West Oakland station, West Oakland"
Llevo en mi mente la imagen de un perro amarrado
esperando a su amo.
El bart cruza la bahía y el puntual sonido llega
aturdiendo los oidos.
Escribo porque ya me cansé de mirar,
de sentir que no pertenezco a esta ciudad
o de tener celos de aquel que se levanta
con ganas de cualquier cosa.
Buena Vista Park (San Francisco, Calif.)
Uno a uno.
Víctimas tiritantes
dispuestas a entregarse.
Llegan solos.
Recorren el area olfatenado
el rastro de un pájaro herido.
Nerviosos.
Suben y bajan
escalones que los llevan
a la cima donde una jauría
en celo los espera.
Todo parece una fiesta furtiva.
Nadie es invitado
porque no hay nadie que celebre
el amor o la falta de éste,
sino que se eyacula
sobre un desconocido con el que
se hablabla hace un instante.
Y sólo un arbusto los abriga
ahora que sus ojos
se olvidan del llanto nontámbulo.
Víctimas tiritantes
dispuestas a entregarse.
Llegan solos.
Recorren el area olfatenado
el rastro de un pájaro herido.
Nerviosos.
Suben y bajan
escalones que los llevan
a la cima donde una jauría
en celo los espera.
Todo parece una fiesta furtiva.
Nadie es invitado
porque no hay nadie que celebre
el amor o la falta de éste,
sino que se eyacula
sobre un desconocido con el que
se hablabla hace un instante.
Y sólo un arbusto los abriga
ahora que sus ojos
se olvidan del llanto nontámbulo.
Echar de menos
Extraño tu mirada,
el sabor de tu sexo
ensanchándose en los labios,
ese impacto viscoso
que explota en mis adentros,
los poros abiertos
cual tierra fertil.
el sabor de tu sexo
ensanchándose en los labios,
ese impacto viscoso
que explota en mis adentros,
los poros abiertos
cual tierra fertil.
Spazio
Ansío un día
interminable
cuajado de calor.
Tendido
en la arena,
besando la sal
de una playa
que lleva prendia
al pecho dos olas
sonánmulas.
interminable
cuajado de calor.
Tendido
en la arena,
besando la sal
de una playa
que lleva prendia
al pecho dos olas
sonánmulas.
lunes, 15 de febrero de 2010
Pasen a ver a León
Hay un sueño encallado constantemente
mientras duermo.
Sensación encasquillada que me obliga
a huir de alguien a mitad de la noche.
Y corro... corro por toda la ciudad,
pensando que debo escapar de aquel
que me pisa los talones.
¡No es seguro estar aquí!
Y despierto justo cuando el sicario
roza mi hombro con su mano ceñida
por un guante. Mas sus palabras
no son las de un sicario,
sino las de un amante que me dice:
"Hola cariño, bienvenido a casa".
La ciudad es una fría taza de té
con la marca de unos labios en el borde.
Vacia.
Ahí donde el último habitante acaba
de desaparecer como en un rapto y solo
estoy.
En los parques aún se puede ver el rastro
de los niños jugando al hado, los autos
encendidos tocan una música funesta
y las máquinas de café chorrean su agua
hirviente como en una eterna fiesta.
Todo es mi culpa o culpa mía.
Me siento como si hubiera hecho algo
terrible y papá me castigará dejándome
solo. Luego en mi cuerpo siento un golpe
en el abdomen.
Hay algo de sangre en mi saliva.
Pero ya no importa.
mientras duermo.
Sensación encasquillada que me obliga
a huir de alguien a mitad de la noche.
Y corro... corro por toda la ciudad,
pensando que debo escapar de aquel
que me pisa los talones.
¡No es seguro estar aquí!
Y despierto justo cuando el sicario
roza mi hombro con su mano ceñida
por un guante. Mas sus palabras
no son las de un sicario,
sino las de un amante que me dice:
"Hola cariño, bienvenido a casa".
La ciudad es una fría taza de té
con la marca de unos labios en el borde.
Vacia.
Ahí donde el último habitante acaba
de desaparecer como en un rapto y solo
estoy.
En los parques aún se puede ver el rastro
de los niños jugando al hado, los autos
encendidos tocan una música funesta
y las máquinas de café chorrean su agua
hirviente como en una eterna fiesta.
Todo es mi culpa o culpa mía.
Me siento como si hubiera hecho algo
terrible y papá me castigará dejándome
solo. Luego en mi cuerpo siento un golpe
en el abdomen.
Hay algo de sangre en mi saliva.
Pero ya no importa.
Volviéndo al Génesis
Y dijo Dios: "Hagamos al hombre
a nuestra imagen y semejanza"
Gén.1:26
Entonces dio Dios a cada quien
un cuerpo propio para pelear
frente al espejo.
Un asiento disponible
con tu nombre en el reverso.
El asiento dice:
"Reservado para el Loco"
Por lo tanto, no necesitas
de otros para partirte la cara.
La pugna es contigo mismo
y con las cosas que amas.
a nuestra imagen y semejanza"
Gén.1:26
Entonces dio Dios a cada quien
un cuerpo propio para pelear
frente al espejo.
Un asiento disponible
con tu nombre en el reverso.
El asiento dice:
"Reservado para el Loco"
Por lo tanto, no necesitas
de otros para partirte la cara.
La pugna es contigo mismo
y con las cosas que amas.
Tiempo
El reloj marca las 6:00 am.(inicia el viaje cotidiano).
Así que te estiras, como rasgándote en cuatro partes.
Y te das cuenta que tu cabeza aún controla tu cuerpo.
Ya en la ducha tratas de recordar una canción, pero
se hace tarde y no hay tiempo para cantar.
Hay indicios de la pérdida de cabello, y en tu abdomen
se enredan dos cintas de grasa que te dicen: "hello sweety,
welcome to the 30's".
Sales de la ducha y prosigues a vestirte.
Es en ese momento que recuerdas que de niño
todo parecía más lento, la sopa siempre estaba caliente.
¿Recuerdas dónde te extraviaste?
En qué momento dejaste de mirar con los ojos de infante.
Pero no hay tiempo para pensar en días dejados atrás
o en sopas que ya a nadie le importan.
Te disfrazas de maestro, de alumno, secretaria o voluntario
y juegas el juego de todos los días:
Yo hablo
Tú escuchas
Tú hablas
Yo escucho
Se hace tarde para camuflar tu echar de menos a la ciudad
o a tu madre cantando en la cocina.
No hay ni una migaja de tiempo,
todo se ha hido al diablo
como el conejo que desaparece
del sombrero de un mago en crisis
de abstinencia.
Así que te estiras, como rasgándote en cuatro partes.
Y te das cuenta que tu cabeza aún controla tu cuerpo.
Ya en la ducha tratas de recordar una canción, pero
se hace tarde y no hay tiempo para cantar.
Hay indicios de la pérdida de cabello, y en tu abdomen
se enredan dos cintas de grasa que te dicen: "hello sweety,
welcome to the 30's".
Sales de la ducha y prosigues a vestirte.
Es en ese momento que recuerdas que de niño
todo parecía más lento, la sopa siempre estaba caliente.
¿Recuerdas dónde te extraviaste?
En qué momento dejaste de mirar con los ojos de infante.
Pero no hay tiempo para pensar en días dejados atrás
o en sopas que ya a nadie le importan.
Te disfrazas de maestro, de alumno, secretaria o voluntario
y juegas el juego de todos los días:
Yo hablo
Tú escuchas
Tú hablas
Yo escucho
Se hace tarde para camuflar tu echar de menos a la ciudad
o a tu madre cantando en la cocina.
No hay ni una migaja de tiempo,
todo se ha hido al diablo
como el conejo que desaparece
del sombrero de un mago en crisis
de abstinencia.
domingo, 7 de febrero de 2010
Sueño recurrente
Falto de todo sentido, sólo la memoria se alía.
Mas la memoria ya no distingue magia de milagro
e irrumpe en mi cráneo, partiéndolo... golpeando
su peso que emula al del báculo de Moises
sobre el mar Rojo.
Y ya confeso, escribo que me embelesan los locos:
los que locos están por vivir, locos por balbucear
las primeras palabras después de un colapso,
ansiosos de la misma cosa al mismo tiempo,
aquellos que apretujan sus bocas ante la
presencia de un censurado bostezo
y arden y arden como cirios en un altar
dedicado a la noche.
Mas la memoria ya no distingue magia de milagro
e irrumpe en mi cráneo, partiéndolo... golpeando
su peso que emula al del báculo de Moises
sobre el mar Rojo.
Y ya confeso, escribo que me embelesan los locos:
los que locos están por vivir, locos por balbucear
las primeras palabras después de un colapso,
ansiosos de la misma cosa al mismo tiempo,
aquellos que apretujan sus bocas ante la
presencia de un censurado bostezo
y arden y arden como cirios en un altar
dedicado a la noche.
sábado, 30 de enero de 2010
Cena para cuatro.
Por un momento parece que nada ha cambiado:
su mirada es la misma, los ojos inquietos
a medio verde, la mesa completamente puesta.
Pan, ensalada, calabaza espagueti y el vino
que ninguno degustó.
Rafaél con su inverosímil cansancio se echa
bajo la mesa y nos mira tomar el agua
con un poco de gas. Cada plato es un espejo
que cubrimos con vaguedades.
Él habla de los paseos hechos juntos.
Percibo algo de orgullo en su voz
cuando muestra las viejas fotos
en las que simulo una sonrisa.
Parece un padre hablando de su hijo.
¿Qué hay de mí en este lugar?
Un poema dejado en la escalera,
el eco de una huida en medio de la noche,
la camiseta olvidada bajo la cama...
su mirada es la misma, los ojos inquietos
a medio verde, la mesa completamente puesta.
Pan, ensalada, calabaza espagueti y el vino
que ninguno degustó.
Rafaél con su inverosímil cansancio se echa
bajo la mesa y nos mira tomar el agua
con un poco de gas. Cada plato es un espejo
que cubrimos con vaguedades.
Él habla de los paseos hechos juntos.
Percibo algo de orgullo en su voz
cuando muestra las viejas fotos
en las que simulo una sonrisa.
Parece un padre hablando de su hijo.
¿Qué hay de mí en este lugar?
Un poema dejado en la escalera,
el eco de una huida en medio de la noche,
la camiseta olvidada bajo la cama...
Hikus
Blancos caballos
corren hasta olvidarse
que son caballos.
Los pequeños
raros amores
abandoné.
Mi lengua en tu boca:
la mano de un torpe
ladrón en pleno hurto.
The moon is on top
while he holds me tenderly,
the witness of love.
Sweet vanilla
melting on my tongue
like his kisses.
corren hasta olvidarse
que son caballos.
Los pequeños
raros amores
abandoné.
Mi lengua en tu boca:
la mano de un torpe
ladrón en pleno hurto.
The moon is on top
while he holds me tenderly,
the witness of love.
Sweet vanilla
melting on my tongue
like his kisses.
domingo, 24 de enero de 2010
Balboa Park, San Diego Cal.
La imagen se repite una y otra vez
como una escena grabada que regresas
para entenderla mejor,
siempre en el mismo punto.
¿Tendrá más de 30?
En su cuerpo los musculos se muestran
inquietos por el esfuerzo.
Yo estoy tumbado en el pasto,
escucho su resoplar apresurado
en el mismo lugar...
una vez,
dos veces,
tres veces,
cuatro veces,
cinco veces.
Los pasos lentos, ese pajaresco
movimiento de los brazos y luego
una última vez.
como una escena grabada que regresas
para entenderla mejor,
siempre en el mismo punto.
¿Tendrá más de 30?
En su cuerpo los musculos se muestran
inquietos por el esfuerzo.
Yo estoy tumbado en el pasto,
escucho su resoplar apresurado
en el mismo lugar...
una vez,
dos veces,
tres veces,
cuatro veces,
cinco veces.
Los pasos lentos, ese pajaresco
movimiento de los brazos y luego
una última vez.
Promesa dislocada.
Chorro fugado de aire caliente
que se escapa desde la pared.
Hemorragias que se demoran
sólo si sus ojos,
brillando en la oscuridad
como un par de cuchararas
olvidadas sobre la mesa,
se acercan a mirarme.
Escribo el atlas de mi corazón:
amantes mayores,
deseos a medio leer,
y una boca estrellada
en todas partes.
Chorro fugado de aire caliente
que se escapa desde la pared.
Hemorragias que se demoran
sólo si sus ojos,
brillando en la oscuridad
como un par de cuchararas
olvidadas sobre la mesa,
se acercan a mirarme.
Escribo el atlas de mi corazón:
amantes mayores,
deseos a medio leer,
y una boca estrellada
en todas partes.
jueves, 14 de enero de 2010
Apunte I (Needles California)
Every story has its chapter in the desert...
Richard Siken
Eramos los únicos corriendo por las calles.
¿Escapábamos de algo?
¿De alguien?
Fugitivos frente a las montañas que solemnes
nos miraban, esperando acaso la señal que desfloraría
la tranquilidad de ese lugar serenamente
hermoso como un joven cadáver ahogado en un lago.
Bajo el sol brunas mariposas travestidas
de cuervos nos daban la bienvenida
revoloteando sobre nuestras sombras.
La gravedad de mis pasos retumbaba sobre
las piedras polvorientas, anunciando
el arrastre de recuerdos de ese alguien
que no era yo o tú sino el de la nariz
sangrante.
Había un frío medio tibio y todo
ahí parecía más lento, incluyendo el agua
imbebible, o casi, que bajaba al grifo
del cuarto de hotel donde un par de vasos
desechables envueltos en plástico nos esperaban.
El aire soplaba una canción de cuna
al viejo tren abandonado,
a las débiles miradas o a los
sueños atrapados que nos vieron
huir a medio día.
Richard Siken
Eramos los únicos corriendo por las calles.
¿Escapábamos de algo?
¿De alguien?
Fugitivos frente a las montañas que solemnes
nos miraban, esperando acaso la señal que desfloraría
la tranquilidad de ese lugar serenamente
hermoso como un joven cadáver ahogado en un lago.
Bajo el sol brunas mariposas travestidas
de cuervos nos daban la bienvenida
revoloteando sobre nuestras sombras.
La gravedad de mis pasos retumbaba sobre
las piedras polvorientas, anunciando
el arrastre de recuerdos de ese alguien
que no era yo o tú sino el de la nariz
sangrante.
Había un frío medio tibio y todo
ahí parecía más lento, incluyendo el agua
imbebible, o casi, que bajaba al grifo
del cuarto de hotel donde un par de vasos
desechables envueltos en plástico nos esperaban.
El aire soplaba una canción de cuna
al viejo tren abandonado,
a las débiles miradas o a los
sueños atrapados que nos vieron
huir a medio día.
domingo, 10 de enero de 2010
Serendipity
Los ojos se amodorran
mientras lleva ese gajo
dulzón hacia su boca.
Admiro no los labios,
sino sus largos dedos,
esa carne sutilmente
roja bajo las uñas
que roza sus rijosas
comisuras.
Arcano vertiginoso
es el viento-tiempo.
Tranquilidad comprada
con cumplidos pagados
con letras que dejan
de ser letras.
Lo miro ausente,
pensativo como un Adán
después
de la expulsión.
Y luego...
la sórdida brisa,
el silencio ensordecedor
cubriéndonos el cuerpo.
mientras lleva ese gajo
dulzón hacia su boca.
Admiro no los labios,
sino sus largos dedos,
esa carne sutilmente
roja bajo las uñas
que roza sus rijosas
comisuras.
Arcano vertiginoso
es el viento-tiempo.
Tranquilidad comprada
con cumplidos pagados
con letras que dejan
de ser letras.
Lo miro ausente,
pensativo como un Adán
después
de la expulsión.
Y luego...
la sórdida brisa,
el silencio ensordecedor
cubriéndonos el cuerpo.
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