miércoles, 24 de marzo de 2010

A Antonio Trejo

Había en casa un jacarandá.
Era un violáceo suave
el de sus flores que,
una a una, caían
como en un suicidio masivo.

Yo las contemplaba.
Aún vestían ese color tan suave.

Era tu jacarandá, papá,
y fue arrancada sin piedad
como tu sueño de verme
enredado en la normalidad.

domingo, 7 de marzo de 2010

Cielo macilento hasta llegar al gris.
En el vagón la ronca voz anuncia la estación:
"West Oakland station, West Oakland"
Llevo en mi mente la imagen de un perro amarrado
esperando a su amo.
El bart cruza la bahía y el puntual sonido llega
aturdiendo los oidos.
Escribo porque ya me cansé de mirar,
de sentir que no pertenezco a esta ciudad
o de tener celos de aquel que se levanta
con ganas de cualquier cosa.

Buena Vista Park (San Francisco, Calif.)

Uno a uno.
Víctimas tiritantes
dispuestas a entregarse.

Llegan solos.
Recorren el area olfatenado
el rastro de un pájaro herido.

Nerviosos.
Suben y bajan
escalones que los llevan
a la cima donde una jauría
en celo los espera.

Todo parece una fiesta furtiva.
Nadie es invitado
porque no hay nadie que celebre
el amor o la falta de éste,
sino que se eyacula
sobre un desconocido con el que
se hablabla hace un instante.
Y sólo un arbusto los abriga
ahora que sus ojos
se olvidan del llanto nontámbulo.

Echar de menos

Extraño tu mirada,
el sabor de tu sexo
ensanchándose en los labios,
ese impacto viscoso
que explota en mis adentros,
los poros abiertos
cual tierra fertil.

Spazio

Ansío un día
interminable
cuajado de calor.
Tendido
en la arena,
besando la sal
de una playa
que lleva prendia
al pecho dos olas
sonánmulas.