Esto ya no es poesía:
Para llegar a donde estoy tuve que ahogarme
bajo el agua de mis súbitas abominaciones.
Bailando es una esquina semioscuro de alma,
paciente esperaba al noctámbulo comprador.
El cuerpo entonces exigía liquidar el trato
entre la noche y la esperanza de un amor.
Con el acerbo gusto de un beso llegaba
a casa. Masturbado por las imágenes
de la ciudad caía en un sueño profundo,
terco en la búsqueda de mi verdugo.
Cuántas tardes me vieron petrificar
el aire. Falso y petulante vagabundo.
Grito de un alma perdida. Marcada está
mi frente con la ceniza del amor quemado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario