sábado, 30 de enero de 2010

Cena para cuatro.

Por un momento parece que nada ha cambiado:
su mirada es la misma, los ojos inquietos
a medio verde, la mesa completamente puesta.
Pan, ensalada, calabaza espagueti y el vino
que ninguno degustó.

Rafaél con su inverosímil cansancio se echa
bajo la mesa y nos mira tomar el agua
con un poco de gas. Cada plato es un espejo
que cubrimos con vaguedades.

Él habla de los paseos hechos juntos.
Percibo algo de orgullo en su voz
cuando muestra las viejas fotos
en las que simulo una sonrisa.

Parece un padre hablando de su hijo.

¿Qué hay de mí en este lugar?
Un poema dejado en la escalera,
el eco de una huida en medio de la noche,
la camiseta olvidada bajo la cama...

Hikus

Blancos caballos
corren hasta olvidarse
que son caballos.



Los pequeños
raros amores
abandoné.


Mi lengua en tu boca:
la mano de un torpe
ladrón en pleno hurto.



The moon is on top
while he holds me tenderly,
the witness of love.


Sweet vanilla
melting on my tongue
like his kisses.

domingo, 24 de enero de 2010

Balboa Park, San Diego Cal.

La imagen se repite una y otra vez
como una escena grabada que regresas
para entenderla mejor,
siempre en el mismo punto.

¿Tendrá más de 30?

En su cuerpo los musculos se muestran
inquietos por el esfuerzo.
Yo estoy tumbado en el pasto,
escucho su resoplar apresurado
en el mismo lugar...
una vez,
dos veces,
tres veces,
cuatro veces,
cinco veces.

Los pasos lentos, ese pajaresco
movimiento de los brazos y luego
una última vez.
Promesa dislocada.
Chorro fugado de aire caliente
que se escapa desde la pared.
Hemorragias que se demoran
sólo si sus ojos,
brillando en la oscuridad
como un par de cuchararas
olvidadas sobre la mesa,
se acercan a mirarme.

Escribo el atlas de mi corazón:
amantes mayores,
deseos a medio leer,
y una boca estrellada
en todas partes.

jueves, 14 de enero de 2010

Apunte I (Needles California)

Every story has its chapter in the desert...
Richard Siken
Eramos los únicos corriendo por las calles.
¿Escapábamos de algo?
                                             ¿De alguien?
Fugitivos frente a las montañas que solemnes
nos miraban, esperando acaso la señal que desfloraría
la tranquilidad de ese lugar serenamente
hermoso como un joven cadáver ahogado en un lago.
Bajo el sol brunas mariposas travestidas
de cuervos nos daban la bienvenida
revoloteando sobre nuestras sombras.
La gravedad de mis pasos retumbaba sobre
las piedras polvorientas, anunciando
el arrastre de recuerdos de ese alguien
que no era yo o tú sino el de la nariz
sangrante.
Había un frío medio tibio y todo
ahí parecía más lento, incluyendo el agua
imbebible, o casi, que bajaba al grifo
del cuarto de hotel donde un par de vasos
desechables envueltos en plástico nos esperaban.
El aire soplaba una canción de cuna
al viejo tren abandonado,
a las débiles miradas o a los
sueños atrapados que nos vieron
huir a medio día.

domingo, 10 de enero de 2010

Serendipity

Los ojos se amodorran
mientras lleva ese gajo
dulzón hacia su boca.
Admiro no los labios,
sino sus largos dedos,
esa carne sutilmente
roja bajo las uñas
que roza sus rijosas
comisuras.

Arcano vertiginoso
es el viento-tiempo.
Tranquilidad comprada
con cumplidos pagados
con letras que dejan
de ser letras.

Lo miro ausente,
pensativo como un Adán
después
de la expulsión.

Y luego...
la sórdida brisa,
el silencio ensordecedor
cubriéndonos el cuerpo.