Soberbia tu postura ligera es al viento,
pulso de sicaria navaja sobre la carne.
Bailas, y el más extraño placer provocas,
presencia contraluz, semejante a huellas
de patadas en el blancor de una pared.
Yo, que no soy piedra, sino camino que cruzan al pasar los pies desnudos, muero de amor por todos ellos; les doy mi cuerpo para que lo pisen, aunque les lleve a una ambición o una nube, sin que ninguno comprenda que ambiciones o nubes no valen un amor que se entrega. Luis Cernuda.
lunes, 10 de noviembre de 2008
domingo, 9 de noviembre de 2008
domingo, 2 de noviembre de 2008
Nómada
Llegará el día en que fastidiaremos
nuesto apetito con la mariconería
de un silencio en nuestros cuerpos.
Enjutos tus brazos buscarán mi regazo,
cansado de esperar otra más de tus
fiebres de niño sin madre.
Extraño será que te busque. Sé que
te iras cuando duerma y de mi boca
escurra la lluvia de agosto.
Aún estamos a tiempo, así que toma
mi cabeza y húndeme en el lodo
del inacabado amor de una luna
que ya me veo despertar para arrullar
entre mis manos un puñado de salada angustia.
nuesto apetito con la mariconería
de un silencio en nuestros cuerpos.
Enjutos tus brazos buscarán mi regazo,
cansado de esperar otra más de tus
fiebres de niño sin madre.
Extraño será que te busque. Sé que
te iras cuando duerma y de mi boca
escurra la lluvia de agosto.
Aún estamos a tiempo, así que toma
mi cabeza y húndeme en el lodo
del inacabado amor de una luna
que ya me veo despertar para arrullar
entre mis manos un puñado de salada angustia.
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