Yo, que no soy piedra, sino camino
que cruzan al pasar los pies desnudos,
muero de amor por todos ellos;
les doy mi cuerpo para que lo pisen,
aunque les lleve a una ambición o una nube,
sin que ninguno comprenda
que ambiciones o nubes
no valen un amor que se entrega.
Luis Cernuda.
lunes, 10 de noviembre de 2008
Canción de cuna para el niño Saúl Octavio.
Soberbia tu postura ligera es al viento, pulso de sicaria navaja sobre la carne. Bailas, y el más extraño placer provocas, presencia contraluz, semejante a huellas de patadas en el blancor de una pared.
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