miércoles, 1 de octubre de 2008

Cadetes (Teatro Rubén Darío)

¡Muchachos, asqueados de amar a estéril patria!
No vayan de guerra esta noche,
atentos a mi espalda quédense,
encantados por el brillo de la blanca luz artificial.

El infantil arrojo en tierra extraña se desangra
si discreto sigo sus pasos a los perfumados
urinarios del Rubén Darío, donde sus duros rasgos
son sólo las cicatrices de una pederasta burguesía.

Mas de su juventud virgen guerrera es la sonrisa
cuando alegres desenvainan flácida espada mulata.
Triste suspiro de gentil bragueta almidonada
que altiva se cierra ante el placer temblante.

Al beato negror del charol en sus zapatos
pido auxilio, rezando al Dios de los que hacen
el amor a tientas. Torpe amante de muchachos.
Incansable admirar de sus ojos, sus bellos ojos.

Y ya tibia cae la noche en Managua mientras nueve
cadetes me ven salir tropezando hacia el mordaz
malecón.