Yo, que no soy piedra, sino camino
que cruzan al pasar los pies desnudos,
muero de amor por todos ellos;
les doy mi cuerpo para que lo pisen,
aunque les lleve a una ambición o una nube,
sin que ninguno comprenda
que ambiciones o nubes
no valen un amor que se entrega.
Luis Cernuda.
lunes, 10 de enero de 2011
Tus pasos ya cansados, la tristeza alojándose en tu cuerpo diminuto.
Deja recordarte así: un rostro enrojecido y humedos los ojos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario