Fue el "embrollo del amor" que nos llevó a esa primer conversación.
Los míos eran días dedicados a la búsqueda de una posible esperanza
o quizá sólo el pretexto para escuchar otra voz que no fuera la mía.
Desbocados seguimos nuestro instinto hacie donde fuere, y henos aquí,
después de tres inviernos y tus ojos, míralos, siguen igual de hermosos,
en un traje de baile que yo les construyo un aviario para poblarlo con
mis besos.
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