Tumbado en mi cama invoco a la memoria,
bosquejando laberintos con los dedos
en rincones conocidos este cuerpo.
Percibo los poros abiertos en la piel,
arrugüitas graciosas bajo las axilas
y un par de botones que se engruesan
como gotas antes de caer al vacio.
Luego nada,confundido levanto la cabeza
y veo al debil semen que apenas sube
-chorreante-
sin humedecer el suelo de mi vientre.
es entonces que toco la nuez que parece alojarse
en mi vejiga, un silencio que alguna vez
fue espasmo y hoy húmedo deseso aprisionado
entre una red.
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