Y si pudieras volver a nacer,
¿comprarías tu nombre en la subasta
reservada a los defensores
de las putas, de los gatos
o los deprotegidos?
"Qué manía la de escribir éstas cosas".
Cierto es que la ciudad te echará
de menos y mientras se pasean
las mordaces discusiones
sobre tu enmarañada melena ideológica,
si eres digno o no de una lagrima
ya derramada,
cual cachorro abierto en canal
comeremos de tu inerme cuerpo.
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