Yo, que no soy piedra, sino camino
que cruzan al pasar los pies desnudos,
muero de amor por todos ellos;
les doy mi cuerpo para que lo pisen,
aunque les lleve a una ambición o una nube,
sin que ninguno comprenda
que ambiciones o nubes
no valen un amor que se entrega.
Luis Cernuda.
miércoles, 12 de mayo de 2010
Recuerdo el paseo en bicicleta, el calor resbalando en la piel, los niños que jugaban descalzos.
Al anochecer sentado esperando estaba, y todo era una fiesta.
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