A M.L.
Figura onírica, me fuiste madre.
Virgilio transfigurado en mujer
acicalada de níveas facciones.
Mi desastre parió la reflexión.
De la blasfemia nació el amor.
Mi mano temblante tu frente tocó.
Y hoy, apenas un poco más lejos
del vago origen de mi travesía,
escribo estos versos:
A ti,
inerme ante la migraña
que amodorra tus pasos.
A tu inmutable voz
que aún me canta
los certeros consejos.
A tus gatos altivos
que caminan tras de ti.
Yo, sigo aquí:
lengua amarrada al poste de la poesía,
arrobado por las enfermedades del mundo,
bendecido por la mano de un amante
y ofreciendo las mías al aire.
1 comentario:
Ash, escribes tan bien.
ji ji
te quiero, besos.
Me encantó :)
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