Yo, que no soy piedra, sino camino
que cruzan al pasar los pies desnudos,
muero de amor por todos ellos;
les doy mi cuerpo para que lo pisen,
aunque les lleve a una ambición o una nube,
sin que ninguno comprenda
que ambiciones o nubes
no valen un amor que se entrega.
Luis Cernuda.
domingo, 18 de abril de 2010
Niñez
Raza mía: piel morena y tierra entre las uñas. Yo: un crío a las espaladas saciándose de pan. Mimos de una abuela zapoteca que me llamaba "¡Gersio!".
Zalamero jugando con un mazo de flores, apaleado por la crónica timidez que me arruinó la mirada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario