domingo, 25 de abril de 2010

Breve aria de un imsomne, para Saúl ojos de fuego.

¡Niño-corcel!
Fraterno lacayo soy de ti
si de noche al acecho estoy
de tus fantasmas que te portan
al sueño y bajo las sábanas
tu silueta echan a morir
por un instante.

Quieta y fatigada
se dibuja la línea de tu espalda.
Tu aliento sube rítmico y ligero.
Un sueño feliz y tranquilo te posee
cegando tus profundos ojos.

Mientras tanto,
los objetos en esta habitación
te contemplamos... fascinados.

1 comentario:

Lum Bres dijo...

"... los objetos en esta habitación
te contemplamos... fascinados".

Me gusta mucho.