Cielo macilento hasta llegar al gris.
En el vagón la ronca voz anuncia la estación:
"West Oakland station, West Oakland"
Llevo en mi mente la imagen de un perro amarrado
esperando a su amo.
El bart cruza la bahía y el puntual sonido llega
aturdiendo los oidos.
Escribo porque ya me cansé de mirar,
de sentir que no pertenezco a esta ciudad
o de tener celos de aquel que se levanta
con ganas de cualquier cosa.
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