I
Tu corazón chorreante
libre de toda aspereza.
Tus ojos dulces como
dos lunas menguadas
por un conejo en celo.
II
Las burdas ropas vistiendo
ese momento, movil y fijo,
que se te abalanzaba.
III
Qué fue de ti,
mimado narcisista.
Hoy que te has vuelto
un ladrón que no reparte
el botín con la memoria.
No hay comentarios:
Publicar un comentario