Yo, que no soy piedra, sino camino
que cruzan al pasar los pies desnudos,
muero de amor por todos ellos;
les doy mi cuerpo para que lo pisen,
aunque les lleve a una ambición o una nube,
sin que ninguno comprenda
que ambiciones o nubes
no valen un amor que se entrega.
Luis Cernuda.
jueves, 29 de octubre de 2009
Octubre en la ventana
Si esta noche mudara la luna, perfecta gota de semen sería.
Pero ya es tarde para jugar al alquimista que vuelve a la liebre predadora del león
y sólo en mi mente retumba un ruin presentimiento. Porque no hay nada que aluce mi cuerpo despernado.
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