¡No me apego a nada!
Desnudo estoy, mas no necesito
de la caridad reservada
para los débiles.
Iré de noche en busca del cetro
que he perdido al entregarme
como fámula.
Soberbio el silencio que nos invadió:
semejante a flores de primavera
sobre una mortuoria guirnalda.
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