He mirado tan fijamente a la bellezza
que mis ojos están llenos de ella.
C. Cavafis.
Amor: musa viril de esta poesía
que no se ha cansado de crecer
desde mis débiles años juveniles.
Cuantas veces tocabas a mi puerta
corrías para luego esconderte.
Sagaz broma infantil, donde el viejo
solterón siempre era yo
y mis oscuros ojos, levemente
ojerosos, miraban infecundos
al tiempo escanciar el vino
de la derrota.
1 comentario:
Me gustó, realmente me encantó; me siento un poco así... como el viejo...
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