Yo, que no soy piedra, sino camino
que cruzan al pasar los pies desnudos,
muero de amor por todos ellos;
les doy mi cuerpo para que lo pisen,
aunque les lleve a una ambición o una nube,
sin que ninguno comprenda
que ambiciones o nubes
no valen un amor que se entrega.
Luis Cernuda.
domingo, 23 de agosto de 2009
La huida (Berkeley, Cal.)
De ti me despedí arrastrando el equipaje. Sin mirar atrás porque temí petrificarme.
Fuimos cazadores de ilusiones, lastimados por nuestros propios dardos emponzoñados que deberían curar al amor.
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