La eternidad son tus ojos.
Lis o Lirio de mis noches
soñando radiantes rocines.
Sensual sol de tu cuerpo
que aunque lejano templa
y contempla mi convulso
vientre.
Hoy mi lengua no responde.
Sólo tengo estas palabras
que retuerzo evocando
el trenzado laurel en tu frente.
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