martes, 28 de julio de 2009

Tres imágenes californianas

I

San Diego
Imberbe estío, henchido de voluptuosidades:
Sudorosos entes abatidos en la inasible arena.
¡Áureo es el sol que iracundo los sodomiza!

Insinuante jubileo de pálidos torsos desnudos
bajo una estática legión de esquivas palmeras.
Desde el auto las señales son el verde telón
de un escenario que se encenderá de noche:
-Pacific beach Mission Beach Ocean Beach-.

II

Dolores Park
Y la imagen se repite:
Jactancioso cúmulo de cuerpos dispersos,
tumbados como después de una masacre.
Gays, Yuppies, Junkies, Dealers, Homeless.

¡Hay un cielo vestido de impronunciable azul!
Un perro corre, elegantemente, tras el frisbee
mientras su dueño guiña un ojo a su amante.
¡Hay un par de chicos buscando algo de acción
y unos novios que discuten la última separación!

Así es San Francisco: sin pretensiones se exhibe
como un par de piernas abiertas.

III

Mission St.

El cine porno abierto a los mendigos que vienen y van.
Olor a sudor… penetrante.
La calle es mercado de lenguas y piel.
El chicle multicolor, adherido al asfalto,
se asemeja al confeti de una eterna fiesta.

Los escupitajos minas cristalinas
que los transeúntes explotan a su paso:
Mugre somnolienta, como los sueños perdidos.

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