Es Ben Sahl de Sevilla
quien me sacude el sueño,
un libro y la parva luz
encendida hasta tarde.
-Comezón del corazón-
Me tumbo en el tibio lecho
y en la mente tú: lánguido
ácaro maternal que succiona
toda posible tranquilidad.
Luego el sueño... deshabitado.
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