Tus labios: voluptuoso prensar
que indemne me lleva hasta el
umbral de un manso día azulino
donde ya no espero más,
donde el lecho ya no es cruz
y el fallido intento por saltar
enganchando a la ventana
de un castillo hecho jirones
ya no escande mis versos.
Hoy sueño con tus ojos
silencios que me aman,
con tu nevada sonrisa que
palia la distancia entre
tu cuerpo y el mío.
Me estremezco si pienso
en tus dedos que bullen
como abejas en mi pecho
y la risa vuela alto
si a mi lado te encuentro.
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