Titubeante lengua, no respondes.
Toda cosa me parece un insulto
a la poesía que alguna vez fue
salvadora de mis días.
Seducido por el Ego que endulza
mis manos con engaños y vuelve
lerda la escritura voy hacia la nada,
arrastrando los pies, colmado
de ideas amorfas que me toman
por doquier para decirme:"entra,
te esperábamos"
Tengo miedo, miedo de no regresar,
miedo de perderme entre los brazos
de la pedante banalidad de un asenso
o un par de billetes más entre los dedos.
Así que abofeteo a la retótica si trato
de resucitarla reclamando lo que es mío,
porque no hay tregua entre este odio-amor
que me llama cain traidor.
Y espero mi barca no naufrague en el mar
del tedio donde desear es carnada noche y día.
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