Sí, se ha ido. Hoy no veo
su refinado juego de sueños
colgando detrás de mi puerta.
El aire me amodorra del amor
y voy hacia la Moleskine
que junto a la rechinante
cama, leal me espera.
Corrijo unos versos.
No hay desdicha en mi ojos.
Regresará para posarse
a mi lado. Continuaremos
el viaje hacia Litherial.
Esta es sólo otra poesía
que acicala el tiritante
egocentrismo de mi oralidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario