Las lángidas palabras de mi amante
no sonrien. Buscando un gesto
bañado estoy de incertidumbre
por el principe de hermosos ojos.
"Pasa"... dijo él. "Tú y tu corazón;
pero cuida tus pasos, porque no estás
lejos del suelo de mis desasociegos".
Y caí, caí con las manos heridas
que hoy le escribo historias de horror
donde el zombie soy de un carrusel.
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