Yo, que no soy piedra, sino camino
que cruzan al pasar los pies desnudos,
muero de amor por todos ellos;
les doy mi cuerpo para que lo pisen,
aunque les lleve a una ambición o una nube,
sin que ninguno comprenda
que ambiciones o nubes
no valen un amor que se entrega.
Luis Cernuda.
viernes, 6 de febrero de 2009
El insomnio de Narciso
Eterno el sufrir de mi madre Lánguido silencio de mi padre Enmarañado laberinto de mi nombre
No hay comentarios:
Publicar un comentario