Sulla mia pelle polvere e sudore
m’inebbriano.
Sandro Penna
Aire que soplas besando
los escollos de mi pecho,
tengo el cuello hinchado
de esperarte.
Y me busco en unos ojos
sin rostro para sentir
el color de tu sexo.
Yo, soy de severa mirada.
El que se muerde la lengua
mientras te canta su muerte.
Devorando la crueldad
de los otros en blanca
porcelana.
No me dejes en las manos
de tus pasos, arrebátame
la vida con tu voz.
Deja que duerma con la
boca abierta, contando
historias de hombres
sin alma.
Tú y yo amamos,
amamos todo, menos
esas suaves miradas
que sollozan, porque tienen
la culpa escrita
en los párpados.
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