Regalo inesperado de mi más joven amante.
Ardiente justiciera que lenta resbalas tu espesa
lagrima en la uretra.
Dolorosa y blanquecina venganza del Eros.
Deslenguada infección del amigo que incendió
mis cuarteados labios.
A cuántos vestías de seda con el doble prepucio
de tu lengua que hoy tengo infestada de amargas
pastillas la garganta.
Pero, ¿sabes? Espero estés bien, y mientras disuelvo
el Ciprofloxacino en la saliva, Patsy Cline me canta:
Crazy, I’m crazy for feeling so lonely…
1 comentario:
pues pasandome a leer tu poesía... me gustó mucho... mañana releo con calma...
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