Yo fui.
Columna ardiente, luna de primavera ,
Mar dorado, ojos grandes.
Luis Cernuda
Niño de escasas palabras,
soñé con el amor desde el segundo grado.
Siete años y ya escribía terribles frases,
mirada perdida en la brevedad de su boca.
¿Amor? “Discurso de maricas”.
Y por primera vez un golpe me supo dulce.
Pero mi hombría no la aprendí en batallas,
me la obsequió la noche, sus estrellas, Tú.
Melancolía: me has envilecido.
Embriagado por el lento beso de la ilusión
escribo a funestos ojos marchitos,
a unos pies desnudos y a blancos mosaicos.
Cuerpo frío como un cadáver,
sé que aún llevas tristeza a los que te aman.
En el recuerdo eres lo más bello. Lánguido
apareciste en un día de junio. Sí… fuiste junio.
Hoy, no es el amor quien muere,
es tu sangre que tiñe plumaje de palomas,
son tus huesos que palpan otros cuerpos,
eres tú, buitre solitario, roedor de ti mismo.
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