lunes, 12 de mayo de 2008

Nocturno I

Yo maté por unos ojos de un bello indiferente
que nunca comprendió mi contenido amor…
Jean Genet.

Dejando atrás las palabras, maldije el poder salvador de la poesía.
Salí en busca del calmo placer que lento anestesiara mi apetencia
y en cuartos rentados fui botín de guerra del joven piel vidriosa,
consumido por la mordida de un amor que moría junto a las sábanas.
Así que esta noche regreso atragantado por la voluptuosidad del cuerpo
ya inexperto. Derrotado, contando a los que me aman con los tres
temblantes dedos de una mano.

¡Oh furtividad de los perennes días! No te olvides de tus fieles aliados:
los que nacimos mirando hacia el cielo, diestros, prestos al matadero,
hijos pródigos de una hoja en blanco que burlona nos abre los brazos.

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