lunes, 19 de mayo de 2008

La libido de los ciegos (Saúl y yo)

Palpando la delgadez de un cuerpo nuevo
damos el tiro de gracia a la estéril
virilidad de la esperanza.

Los dedos del amante en nuestras bocas,
sus labios adorando el fiel espectro
del acné adolescente.

Sentados a media noche con los ojos en blanco.
Heridos por las piedras que arrojamos al espejo
hace un instante.

Sin esperar el tren que nos llevará a casa.
Respirando el aire salado de otro invierno
que nos entibia los huesos.

Y te pregunto: hermano.
Qué tienes más vacio... el estomago o el alma.

1 comentario:

saul dijo...

NO MAMES!!!!!!!!!!! esa es nuestra vida sintetizada, par de loquitos esperando siempre algo que quien sabe que es, siempre esperanzados de nada y todo, esquivando los madrazos de la vida y haciendonos mas sabios o más locos que es lo mismo, el dolor siempre presente como metodo de conocimiento loquitos pero vemos cosas que los demás no!!!!