martes, 15 de abril de 2008

Baños Finisterre

A Luis Roberto Vera.


Negras moscas coronan un trozo
de carne tendido en mármol.
Nudo de miembros y cuerpos gastados
me acaricia desesperado.
Lasciva Babel se levanta ante un Dios
que ya no hace milagros.
Las puertas se abren y su sonido
atormenta todos mis impulsos.

En el rostro, el sudor disfraza el
llanto de una ingenua adhesión.
Miro el cuerpo desnudo y la cicatriz
de cuando caí de puro amor.
Entre la cálida niebla leo mis nostalgias
como si fuera en braille.
Frente al espejo empañado, el corazón
es bermejo puño cerrado.

Con los pies cansados busco consuelo
en ambientes clandestinos.
Con manos vacías me abandono
en un cuarto de mosaicos blancos.
Soy hambriento mendigo que halla
tu dulce mirada entre despojos.
Apenas cubierto por una burda tela,
henchido de Penna me encuentro
en la blancura del urinario.

1 comentario:

epistolario segun san alvaro dijo...

Hola me pareció genial y me recordaste al sitado lugar.

Gracias