martes, 15 de abril de 2008

Ganancias y pérdidas

Porque mi padre fue Caín
ella espantada se sonroja.
Porque duermo con Cavafis
y un puñal bajo la almohada.

Porque creo en la quiromancia
de un joven rostro sin ojos.
Porque de noche el insomnio
me arrulla con voz de varón.

Porque el furor del Apocalipsis
camina conmigo de la mano.
Porque en esta ciudad de nubes
odiosamente blancas soy poeta.

Si beberme el Tíber se asemeja
a fundirme en tu saliva, abriré
hoy mi boca de neonato en
busca de la tibia aureola materna.

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