martes, 15 de abril de 2008

Heme aquí... desnudo

Ahora que mi fe camina lenta
atada a la soga de otros ojos,
rechazo a aquel que me hace
ofertas.

Los pasos, vacíos de sus rasgos,
no van hacia donde me espera.
Pues el amor se ha vuelto pobre…
y se lastima.

Mas no hay tristeza en mi boca
y de mi fresca saliva emerge
tu nombre como ese pez
de piel satinada.

Sabes que empalidezco de día,
que ando con el torso desnudo
y la nariz sangrante bajo una lluvia
de contradicciones.

Y me amas…

Tuyos son mis versos,
quizá mal logrados pero tuyos.

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