martes, 15 de abril de 2008

Anatomía de un sueño provocado

Que la ausencia no nos haga caer
en el abismo oscilante del olvido
y el eco de mi voz sea solamente
la sombra de un caduco recuerdo.

Eres tú el de hermosa sonrisa,
el que arrastra su lengua entre
mis dientes borrando las huellas
del espanto.

¡Oh, esta noche ven a mí a través
de las sábanas, despierta al sueño
que provoca esas punzadas
en el bajo vientre!

Descalzo llévame a tu isla viril
donde al llegar me despojas
de la quemante camiseta.

Que tus dedos se vuelvan ávidos
aguijones y se claven todos
en mi espalda morena

humillando a la belleza del amanecer
con las huellas de una última lucha
entre dos cuerpos iguales.

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